Er Chele Vara

Semifinalistas en el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas de 2019

Espectáculos Vértigo te trae a El Chele Vara para que disfrutes en tu evento de esta original y divertida Chirigota de Cádiz

Juan Carlos Aragón se dio un festín. El autor vuelve a la chirigota para decir todas esas cosas que no le permite la comparsa. Aragón escenificó en la escena lo que lleva toda una vida anunciando. El chirigotero le pone disfraz a su trayectoria. Juan Carlos fue, es y será revolución hasta que dejen de sonar sus coplas. La chirigota más esperada, revolucionaria y canalla:

Comandados por Fidel Chano y Er Chele Vara, estos hombre traen el espíritu de la batalla de la Bahía de Cochinos a las tablas del Falla. La presentación fue de menos a más. La idea fue creciendo conforme avanzaba el repertorio. Buenos golpes al final de la presentación detallan las idiosincrasia de este personaje. Er Chele Vara es más de Cádiz que el Pópulo. “Esa gente que viene de la provincia a Carranza es porque su equipo no vale un duro”. La chirigota pretende sobre todo eso, ridiculizar hasta el infinito el nacionalismo gaditano.

Pasodobles muy mordaces y con muchos giros, describiendo la situación de los partidos de izquierda, con un toque al abstencionismo… “entre mis votantes había tanta confianza, que se quedaron en casa… y ahora protestan”.

Y de rebeldía salvaje a revolusión gaditana, ¿con sinusitis? Entra ‘El Chele Vara’ a ponerle un espejo delante a tanto gadita… “y si triunfamos, como tu soñaste, Cádiz será sólo pa los gaditanos… venimos a respetar a todo el que se siente gaditano, gaditano, de verdad”. Dolorosa esa patá metafórica en los compañeros. Ración de transgresión canalla y sarcástica hiperlocalista, o no, sin dejar de decir.

Las chirigotas de Juan Carlos siempre buscaron otra cosa, divertir haciendo lo que el resto no hacía en el Teatro Falla pero que ha sido la bandera de la calle durante muchísimos años.

Er Chele Vara es una chirigota reliquia, de esas que ya no se hacen, aquellas que plasman a la perfección la ironía, el doble sentido y el bastinazo, o el borderío bien tirado como dirían los más técnicos.

Juan Carlos Aragón ha juntado a la peñita de Fidel Chano y la peñita del Chele Vara, y la revolución no ha podido salir mejor. El grupo es capaz de interpretar exactamente lo que el autor quiere. Y es que si cerramos los ojos, podríamos imaginarnos al mismo Juan Carlos cantando el repertorio en solitario…y cuando esa simbiosis entre autor y grupo existe, todo fluye de forma natural.

El mitín del popurrí va dirigido a Kichi expresamente. “Escucha el popurrí y dime que te parecen mis medidas”. Las medidas son un catálogo de ironía y doble sentido bien hiladas. “Es imprescindible para ser alcalde vivir con el plus pirateao”, “Cádiz parece Holanda. ‘Po’ quita las palmeras y siembra tulipanes”. Aunque la gente esperaba un final antológico como el de ‘los Atedeayesterday’ el autor se niega a complacer las expectativas. Vamos, todo un memorandum como la chirigota de este revolucionario de la Tacita.

Estos revolucionarios van sobrado en las dos primeras piezas. Ellos montaron su partido político. Al principio eran cuatro pero al final se quedaron en dos. Defendían los derechos universales como el cambio de sexo en los animales o empujar los coches para evitar la contaminación. Todo para presentar un canto a la abstención en las pasadas elecciones. Ellos han puesto todo de su parte con su partido (o no) y después la gente no vota, nada más que protesta. ¿Está pasando esto en la vida real? Ejem. Genial en la ironía, en los golpes y en el remate.

Er Chele Vara llega al Teatro Falla de la mano de los mismos que iniciaron esa revolución de Los Tintos de Verano. El aire canalla del borderío, el hiriente a las clases altas. Er Chele Vara no es apta para ofendiditos, y menos aún si no son capaces de entender la ironía y el doble sentido de sus letras, si intentas cogerla de plano, ni las verás venir.

La Revolución de Juan Carlos ha llegado al punto de ebullición exacto. Ha conseguido plasmar el auténtico espíritu de una chirigota callejera sobre las tablas del Gran Teatro Falla y no ha muerto en el intento, todo lo contrario.

El flipi de los Tintos de Verano parece haberse vertido en la atmósfera de 2019, de pleno en un concurso que en ocasiones no sabemos hacia donde gira su órbita. Er Chele Vara es una de esas chirigotas necesarias en el COAC, para que no se olvide la verdadera esencia canalla de la chirigota…

Para que no olvidemos nunca, el verdadero motivo por el que se hace carnaval.

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