Marianosequé y su rutina equivocada de compras

Marianoseque

Serían las diez y cuarto más o menos, cuando volvíamos a la oficina mi compañero y una servidora, después de desayunar en el bar de abajo. Si, fue el viernes pasado, y la verdad es que aunque han pasado unos días aún lo recuerdo como si fuese hace cinco minutos.

Resulta que se nos coló en el ascensor del edificio una señora cargada de bolsas de la compra. Ya sabes, una escena doméstica sin más, hasta que la buena mujer comenzó a relatarnos de forma divertida sus labores matutinas, así atropellándonos de forma simpática y gratuita.

Marianosequé (porque del nombre no me acuerdo ahora) nos dijo que venía de comprar los dos kilos de patatas de cocer en lo de Manolo y que las zanahorias se las compraba a Juan el de la esquina, porque estaban dos céntimos por kilo más baratas, que en el comercio del primero. Luego, los cuartos de pollo se los traía del súper del otro barrio y los garbanzos del nuevo Mercadona que han puesto en nuestra zona. Además se quejaba de que venía cansada y que ya las piernas no le soportaban tanto esfuerzo.

Yo que para esto suelo tirar de sentido común, me apresuré a saciar mi curiosidad, preguntándolo por qué no lo compraba todo (o casi todo) en las grandes superficies del barrio, como hacíamos todos y dejábamos las especialidades para alguna tiendecilla suelta.

Pero ella insistía que no era por calidad, sino por ahorrar, ya que guardaba como un tesoro la propaganda que recibía en el buzón de casa, para comparar precios; y se quejaba de que las tiendas pequeñas no le enviase las ofertas también por correo, porque así no podía estudiar sus precios con antelación y así planificar sus compras antes de salir. Al igual que indicaba que antes de hacer este enorme peregrinaje por las diferentes tiendas que recorre diariamente, antes, debe de acudir a su oficina bancaria para sacar el dinero que empleará en las compras; ya que en la mayoría de tiendas pequeñas que frecuenta no puede pagar con tarjetas de crédito.

Está claro que esta mujer, por su edad y su perfil, no compraba como la mayoría en grandes superficies, donde siempre encuentras la mayoría de artículos que necesitas, una gran variedad y todo tipo de comodidades.

Pero aseguraba de forma rotunda que actuando de esta forma que ella hacía, seguro que ahorraba unos eurillos.

Y es cierto, estoy convencido de que en las cuentas que hacía esta buena mujer, ella pensaba convencida que se debía ahorrar algunos céntimos en su constreñido monedero. Pero nada más lejos de la realidad, el enorme esfuerzo que hace diariamente esta mujer, seguro que no está pagado con lo que presuntamente puede ahorrarse; porque hacer un mayor esfuerzo no siempre implica seguir el mejor camino: se necesita una más gestión eficaz y de calidad.

Porque centralizando sus necesidades con los mismos profesionales, siempre ganará en:

  • Sería mucho más eficiente, consiguiendo comprar en un mismo establecimiento todo lo que necesita. Esto siempre ayuda a emplear menos esfuerzo y supone un gran ahorro de tiempo, evitando marearse con tanta información.
  • También esta mujer podría aprovecharse de varios servicios añadidos que las grandes superficies le brindan a diferencia de las pequeñas tiendas, como el hecho de llevarle la compra a casa o cómodas formas de pago para sus compras y sin olvidarnos de las interesantes ofertas y promociones que se puede encontrar.
  • Dejará de preocuparse continuamente sobre como están los precios en cada establecimiento. Porque la confianza depositada en una empresa líder, le dará una mayor tranquilidad todos los días.
  • Además nadie le dice a esta mujer, que algún día la tiendecita pequeña no pueda traer cierto género, algo que con la gran superficie tiene absolutamente garantizado.
  • Obtendría un mayor asesoramiento, porque las grandes firmas comerciales siempre presentan un servicio personalizado para atender cualquier tipo de duda. Este acierto es muy importante para que cualquier persona tome sus decisiones de confianza sobre una u otra marca comercial a la que comprar.

En definitiva, queda claro que Marianosequé podría ganar más tiempo todas las mañanas en sus compras y además hacerlas de una forma mucho más cómoda.

Y en las fiestas de los municipios sucede igual. Todo el año esperando la gran cita, preparando con mucho espero todos los detalles y deseando que todo salga perfecto.

Y sé de lo que hablo porque antes de dedicarme a trabajar en Espectáculos Vértigo, pertenecía a la comisión de fiestas de mi pueblo. Ahí descubrí mi pasión por la organización profesional de fiestas municipales y la gestión cultural. Y se de buena tinta que la gestión de unas buenas fiestas como Dios manda, cuesta mucho esfuerzo y dedicación. Por eso trabajo cada día convencida en esta compañía, para ofrecerle ayuda a todas las personas que desde sus Ayuntamientos y comisiones de fiestas nos piden centralizar con nosotros, la contratación de espectáculos y servicios culturales que necesitan para su pueblo.

Ojalá yo hubiese encontrado una empresa como en la que trabajo ahora cuando pertenecía a la modesta comisión de fiestas en mi pueblo.

Habría ahorrado mucho tiempo, esfuerzo y sobre todo hubiese contado con el soporte profesional que necesitaba en cada momento, tanto en el asesoramiento como en la gestión in-situ de cada evento.

De este modo, les abro nuestros brazos a aquellas personas que tienen sus recursos limitados para preparar las fiestas de sus municipios, que aquí tienen a un equipo comprometido para ayudarles en conseguir unas fiestas de éxito.

¿Hablamos?

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