¿Te has preguntado por qué bailas lo mismo que tu abuela?

Seguro que te ha pasado y no lo habías visto venir, pero en algún momento te habrás visto que bailas lo mismo que tu abuela.

Son esas canciones con las que de pronto te vienes arriba y no sabes el motivo.

Ciertamente está claro que bailas lo mismo que tu abuela. Porque debe de haber un patrón que, cada cierto tiempo, nos inyecta en vena determinados temas musicales para programar nuestra conducta. Algo misterioso, ya sabes.

Se debe recordar y por supuesto que la recordamos, sin duda alguna, a la gran Raffaella Carrà, que de forma inesperada resucitó su afamado En el amor todo es empezar y nos pegó en los morros sin haberla invitado. Aquí cayeron otra vez aquellas personas que vivieron el hit nacional de aquellos años, de la misma forma que muchos veinteañeros que parecían descubrir América de nuevo.

Canciones antiguas que ahora son cool, como las gafas grandes de pasta al estilo de Un, dos, tres. Pero lo cierto, es que frente al mundo, bailas lo mismo que tu abuela.

Hace poco también pasó con Vivir así es morir de amor, porque cuando empezaba con el “…siempre me traiciona la razón, lalalalalalalalaaa” parecía que se tocaba diana y todo quisqui estaba con las orejas tiesas, en estado de culto solemne. Y sí, no había boda, verbena o karaoke en que no se desgañitaran gargantas a porrillo, al ritmo de “melancolíííaaaaaa”.

Estas canciones aún siguen a pleno rendimiento, incluso después de cientos de versiones de remixes y mogollón de años en lo alto.

Y ahora estamos en plena moda con Mi gran noche, de la que ya se han nutrido las nuevas generaciones de jóvenes al igual que también ha retroalimentado a los más maduritos.

Es curioso que esta canción que popularizó el incombustible Raphael como su canción fetiche, hace hoy casi 50 años, sea tan exitosa. Quizás tengamos que seguir pensando que la música es cosa de dioses, porque Mi gran noche se estrenó en 1968, el mismo año que nació gente tan renombrada en el plano musical como Alejandro Sanz, Chayanne o Marc Anthony. Y también fue un año en el que nacieron bandas como Deep Purple, Led Zeppelin o Black Sabbath. Seguro que, si tiramos de fechas, algo así también pasó con Raffaella y Camilo.

Probablemente dentro de unos años el Aserejé y otras hierbas derivadas, también se conviertan en instituciones de la tradición.

Pero fíjate tú que en cada sarao que se nos presenta siempre hay alguien mascando el chicle del “La lalalaa, lalalala la la, puede ser mi gran noooche, la lalalá” a la vez que hace la escena de la chaquetita.

Incluso este hit ha inspirado al cineasta Álex de la Iglesia a bautizar una película con este título, o a llevarnos el temazo al mundo del fútbol: el Espanyol utilizó recientemente la canción en una campaña promocional para motivar a sus socios a acudir al estadio, y el Sevilla F. C. la utilizó para motivarse en el autobús camino a Varsovia.

Así que este verano que ya asoma por la puerta tendremos que estar preparados para vivir nuestra gran noche como si fuera la última. Carpe diem en modo loop.

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